lunes, 18 de marzo de 2013

¿Qué es el aura?


Los hombres han sabido confeccionar diversos aparatos para protegerse y  defenderse en el plano físico: mira los cofres, los cerrojos, las puertas  blindadas, las alarmas,las cadenas, sin hablar de las armas : cañones, tanques, cohetes,  mísiles, etc [...] Pero en el plano espiritual son pobres, están desprovistos,  expuestos a todas las agresiones. Y, sin embargo, existen medios y armas de todas clases.
Hay ciertas armas en el campo espiritual: los vestidos, por ejemplo, que nos protegen del frío, del calor, de los golpes, de la intemperie, de los insectos, están, en  el plano espiritual pero solo empobrecen nuestra ánima  porque no nos dejan brillar. Nos ocultan y enmascaran la belleza que llevamos dentro, el amor, la compasión, el respeto a nuestros comunes representados por el aura, que es una de las mejores demostraciones de nuestro poder porque "juntos somos fuertes" y es algo que llevamos en el corazón, la capacidad de unirnos y respetarnos. Capacidad que tiramos por tierra y menospreciamos por cosas materiales que nos alejan de nuestro entorno ¿Aún no os disteis cuenta que aquello más simple que nos limpia el aura y lo fortalece como el amor es lo que más feliz nos hace y no la posesión de un mineral sin valor?

El verdadero vestido del hombre es su aura, con todos los colores que representan sus cualidades y sus virtudes. Sí, el aura es el vestido espiritual  que tejen las virtudes, y particularmente la pureza y la luz interna. En ese momento, las energías sucias, que no tienen por qué acercarse, puesto que no encuentran alimento para ellas y no soportan la luz cuando solo te centras en aquello que fortalece tu aura, te abandonan. El aura tiene un papel mágico, actúa sobre los espíritus del mundo invisible, atrayendo a las entidades luminosas y repeliendo a las entidades oscuras. Piensa en  formar cada día, a tu alrededor, un círculo de luz, e imagina en el centro de ese círculo una fuente luminosa que brota sin cesar y cuyas ondas benéficas se difunden sobre nosotros y a nuestro alrededor, y se alimenta de accionas que van a favor de tu naturaleza primitiva, respeta la de los demás y se puede masificar. Si alguna vez tienes dudas es muy fácil por ejemplo : ¿Se podría robar comida dado que es una necesidad sin la cual no puedo vivir? Si lo piensas como algo que fortalece tu alma y va con tu naturaleza primitiva podrías robar pero ni respeta la de los demás ni se puede masificar porque si todos robásemos la comida no quedaría alimento que robar  y moriríamos todos.
Todas las religiones transmiten estas ideas fundamentales de respeto solidaridad, e incluso si eres ateo comprenderás que no es más que algo codificado genéticamente que nos ha ayudado a sobrevivir y que no tiene nada de perjudicial ,además se basa en la genética, el estudio de las costumbres, la historia, la física, .. es decir tiene una base científica aunque este adornada en todas las religiones ( y hoy en día al servicio del poder).

Las mujeres de Janet Quinn.


Encontrar nuestra voz como mujeres no se trata de elegir una nota y cantarla de por vida; no es algo tan simplista como reducirnos a una idea de mujeres que poseen tales o cuales cualidades. La voz de las mujeres es mucho más una orquesta que un sólo instrumento, es más una compleja armonía que un simple acorde. Encontrar nuestra voz es descubrir todas las notas que se concentran en nuestro yo más profundo y reclamar nuestro derecho de expresarlo como la canción que es exclusivamente nuestra para entonar. Esta canción personal puede ser diferente cada día, porque somos diferentes cada día, y por ello encontrar nuestra voz tiene que ver con ser libres de cambiar nuestro tono sin que seamos etiquetadas de cambiantes, o criticadas por no apegarnos a lo predecible. 
Y por sobre todo y más allá de todo, se encuentra esto: una mujer que ha encontrado su voz, que puede expresar la sinfonía de su corazón, la sabiduría de su alma, la fortaleza y belleza fenomenal de su ser, el conocimiento que yace en su mente; es una mujer que es libre de ser con fidelidad y verdad, exactamente la persona que vino a ser desde su nacimiento.
En cambio, mientras más notas, acordes y melodías de experiencias en nuestro interior se pierden, o permanecen retenidas por temor, más dejamos de ser libres.
Y esta falta de libertad no nos afecta sólo a a nivel individual, sino a todas las mujeres, y a todos los seres sintientes del planeta; ya que no estamos separados los unos de los otros. Cuando una mujer se torna más libre, todas las mujeres lo hacemos. Mientras más y más mujeres recuperan esa libertad, más espacio hay para que la divina energía femenina ocupe su lugar, femenino que propicia las relaciones y la conexión con el Cielo y con la Tierra, para derramarlo en un mundo que necesita desesperadamente más y más de esta cualidad esencial.